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Oasis se suma a la oleada de buenos conciertos para cerrar el año. Regresan al Palacio de los Deportes, no para revivir la experiencia de hace 2 años, sino dejar huella de una mejor. Nuevo disco de estudio, Dig Out Your Soul, después de 3 años, y una alineación, que ahora sí parece la buena, (si los Gallagher no deciden otra cosa), es lo que les espera a los fieles fanáticos de esta banda inglesa.
Los mismos que saben, que en los noventa, después del grunge americano, el sonido británico del rock pop se plantó directo en manos de un par de hermanos originarios de Manchester, locos, lengua larga y mal hablados, quienes establecieron que la sangre carnal es ese tejido fluido que se estira, se ama y de odia de igual manera; pero que si se combina con la creación de la música, la intensidad puede sobrepasa cualquier medida.
Ése también es el sello de Oasis como grupo, la relación de los Gallagher, quienes hasta hace poco podían escenificar la mejor pelea familia en pleno escenario. Liam encabritado, dejando a Noel solo, mientras del puro berrinche se sentaba a tomar cerveza y fumar un porro de mota, ¿por qué no? Liam y su famosa pose al cantar que le da ese sonido tan particular, muy a lo Lennon; su estilo rockstar soberbio y busca pleito, que al igual insulta a un fan que a un periodista, o un cantante. Noel, sarcástico y respondón, pero con una extraordinaria capacidad para escribir canciones. Todo en conjunto forma parte de un ícono del mundo el rock.
A pesar de ser grandes vendedores de discos, después su primer trabajo Definitely Maybe (1994), seguidos del exitoso (What’s the Story) Morning Glory? (1995), también han pasado por rachas no tan buenas, y eso el algo que vivieron pronto, cuando Be Here Now (1997) no alcanzó el nivel de ventas y de crítica, a pesar de contar con sencillos que ahora son todo un clásico como “Stand By Me”, “All Around the World” y “Don’t Go Away”. Más adelante, la salida de Paul Arthurs y Paul McGuigan, en plena grabación de Standing on the Shoulder of Giants (2000) junto con más bronca, escándalos y peleas en bares, requirió de un reajuste, que sólo se vino a dar con el tiempo y una producción más, Heathen Chemistry (2002).
Con una actitud, que roza ligeramente la madurez, Liam, Noel, Andy Bell, Gem Archer y un entrante, y al parecer, oficial Zak Starkey, presentaron Don't Believe the Truth (2005) con el que volvieron a retomar esa fuerza creativa que los colocó a la cabeza de los charts. Liam más dispuesto a contribuir con sus letras, como su explosiva “The Meaning Of Soul”, al igual que Gem y Andy que contribuyeron con las suya, dieron buenos resultados en la lírica del grupo. Sin embargo fue “Lyla” la canción de batalla, con la que le encargaron de recordarle al mundo, por qué son unos mancunianos geniales. El BRIT Award que les otorgaron en 2007 es la confirmación, de su “notable contribución a la música”.
Que si Liam sacará un álbum como solista. Que si ya no alcanza las notas por culpa del cigarro y el alcohol. Que si Noel quiere escribir más y cantar menos. Que si escogió a Zak Starkey sólo por ser hijo de Ringo Starr. Es parte de la historia de la banda, y que a la vez los vuelve míticos. Oasis ya tiene su lugar en la historia de la música y avanzan a su propio estilo, sin mirar a los nuevos grupos; sólo respetan a los Beatles, The Who, The Stone Roses. Regresan para dar un concierto que por nada hay que perderse. Para fortuna de muchos, la mecha británica está a punto de encender, otra vez.