De negro. Absolutamente todos de negro. En pantalones, en camisetas, tenis o botas. El negro predominó entre los jóvenes, entre 15 y 20 años de edad en su mayoría, quienes puntuales abarrotaron el Vive Cuervo Salón, para rockear toda la noche (de ser posible) con Avenged Sevenfold. Una banda californiana, que se llevó la sorpresa de encontrarse con un fiel público mexicano, que los acompañó en cada una de las rolas que interpretaron.
Desde los primeros que buscaron y aguantaron, por su lugar en la barra de contención, para ver lo más cerca posible a los cinco integrantes, hasta los últimos que preferían la distancia. Todos, gritaron por igual. Sobre todo, cuando A7X apareció en el escenario, al coro ensordecedor de “Sevenfold…Sevenfold…Sevenfold”. “Critical Acclaim” fue la primera canción que M. Shadows, vocalista y líder de la banda, le recetó a su público, para saciar un poco el ánimo y la espera de escucharlos en México.
De ahí en adelante, una energía desatada, que jamás cedió y que iba creciendo cada vez más. Lo mejor vino con “Afterlife”, una de las favoritas de su último disco, junto con “Scream”. Pero como se trata de dar gusto a todos. No podían faltar algunos de los primeros éxitos como “Second Heartbeat”. La voz de Shadows fue potente al igual que el sonido característico de la guitarra de Zacky Vengeance.
Sin bajar de nivel, siguieron con “Beast and The Harlot” y “Seize the Day”, para hacer entonces sorprender con el cover de “Walk”, un clásico, nada menos que del legendario grupo Pantera. Momento, en que los que se habían mantenido a raya, corrieron para acercarse lo más posible al centro del Vive Cuervo, para brincar y cantar con toda su energía.
Unas más, para ese momento, y vino la primera retirada del grupo, que fue de segundos, porque inmediatamente regresaron para terminar con “M.I.A”. Con gran emoción abandonaron el escenario, no así, los jóvenes que empapados en sudor, querían más, aunque las luces indicaban que la noche, por lo menos, esa noche, el concierto había terminado.