Minutos antes, un tímido aplauso de la gente pedía su presencia. Poco a poco éste se hizo más grande, hasta que los músicos fueron ocupando su lugar en el escenario. Primeras notas del clásico “Tengo”, y la energía de los que acudieron este jueves 22 de mayo, al primero de los dos conciertos que Emmanuel da en el Auditorio Nacional, se hizo sentir en cada rincón. Al fondo del escenario, en medio de un gran despliegue de tecnología y juego de luces, por fin aparecía. De mezclilla y saco blanco, con una vitalidad cautivadora, se dispuso a ofrecer un espectáculo inolvidable. Su presencia levantó al público de su lugar.
Con nuevos arreglos, pero con la esencia que le dieron fama, fue complaciendo a los asistentes con un combo de buenas canciones. Para empezar: “Es mi mujer” y “Bellas señora”. Finalmente unas palabras que arrancaron los gritos más emocionantes: “Aquí estaré y aquí me subiré las veces que quieran”. La conexión fue total. “Detenerla ya” y “Sentirme vivo” fueron la locura. Sin embargo, el momento más esperado de la noche fue cuando llamó a su hijo Alexander Acha, a que lo acompañara al piano con “Solo”. Emmanuel lo dejó un momento con el público, no sin antes encargárselos mucho. En un acto simbólico, le prestó su escenario para que presentara su primer sencillo “Te amo”.
Para seguir con la fiesta que nunca decayó, durante las dos horas que duró el concierto, la siguiente tanda fue todo ritmo con “La chica de humo”, “Toda la vida” y “La última luna”, donde sorpresivamente miles de aros fluorecentes, para el público, volaron por todo el Auditorio. Un alto, y preguntó: “¿Dónde está la fila H?”. Ahí se encontraba Mijares, a quien el público exigió que subiera a cantar. Así fue como Emmanuel volvió a compartir con su amigo, quien en sus inicios formó parte de sus coros. La noche estaba por terminar, y sólo faltaba despedirse con toda la fuerza de la música. Ritmo de tambores y esculturales bailarinas acompañaron a este cantante en “Corazón de melao”. Pieza con la que Emmanuel cerró una de sus presentaciones, quizá la más emotiva, de los últimos años.