Las alas se abrieron en el Zócalo de la ciudad de México y fue todo un éxito. La lluvia desde temprano cumplió su promesa. Pero no pudo con el corazón de las más de 180 mil personas que se dieron cita el pasado 17 de mayo. Cinco de la tarde en punto y el reloj en cuenta regresiva anunciaba el inicio del primer megaconcierto organizado por la Fundación Alas. El mensaje: cada quien, en donde esté, puede emprender una acción que permita a los más de 67 millones de niños de 0 a 6 años de edad, de toda Latinoamérica, alcanzar un buen desarrollo de todas sus capacidades. La mejor arma contra la pobreza y la marginación.
Los primeros acordes y el grito de los asistentes vibró en cada edificio que resguarda la Plaza de la Constitución. David Bisbal irrumpió con toda su energía. La alegría alejó la sensación de frío. El concierto había empezado. Un par de canciones y un adiós cariñoso estableció la dinámica. De 15 a 30 minutos por artista, y cambio de escenario. Sin largas pausas. Una impresionante muestra de logística y equipo técnico por parte de los organizadores.
El siguiente plato fuerte, Timbiriche. Los coros al ritmo de “Ya llegó la banda” no cesaron a pesar de la fuerte lluvia, que caía de ese momento. Las emociones ya estaban a flor de piel, cuando un viejo amigo del grupo fue solicitado. Miguel Bosé apareció, y con él, la promesa de que sería una noche inolvidable. Ricardo Montaner puso su granito de arena, antes del enlace con Buenos Aires, donde se llevó a cabo otro megaconcierto. Globos, y papeles de colores volaron, en una fiesta que Babasónicos se encargó de seguir, con lo mejor de su repertorio.
A cielo despejado y con gran batucada de por medio, Emmanuel dio muestra de por qué sigue en el gusto del público, a quien puso a bailar con “Corazón de melao” y otros de sus éxitos. Para seguir, tocó el turno a Aleks Syntek, quien deleitó a la gente con “Historias de danzón y arrabal”; la gran sorpresa fue que subiera con él Ana Torroja. La lluvia se volvió intermitente a lo largo de la noche. Para fortuna de muchos, se detuvo justo en la presentación de Ricky Martin, que fue de las más espectaculares. “Pégate” se escuchó y la gente no paró de bailar con el boricua, al igual que con “Living la vida loca” y “La copa de la vida”.
Para no bajar de energía, Maná hizo lo suyo. “Una señal de amor”, “Rayando el sol” y “Clavado en un bar” fueron la locura, y más, cuando Fher, el líder de la banda, ondeó la bandera de México. Diego Torres, con un presentación más acústica, también fue bien recibo por la gente, al igual que Juan Luis Guerra; éste, en un ajuste del programa, ya que Juanes no pudo llegar a la ciudad de México. Un poco de bachata y grandes éxitos como “La Bilirrubina” dispersaron la desilusión de algunos asistentes, que pronto recobraron la alegría en cuanto apareció Chayanne.
La noche estaba por terminar y Miguel Bosé reapareció con su “Morena mía”. Por fin el español pudo complacer a sus miles de seguidores con varias canciones. Sin embargo, “Nada particular” se dejó oír como una especie de himno para la causa de Alas. La despedida se acercaba y la mejor forma de hacerlo fue con resto de lo artistas, quienes cerraron la noche con “Te amaré”. Esa noche, que según Bosé, es la primera de muchas que vendrán.