En su debut como solista, Paty Cantú (ex integrante de LU) será la encargada de abrir el concierto de Aleks Syntek.
La historia musical de Aleks Syntek se puede contar en cada uno de discos. Los buenos momentos, lo malos, la incomprensión, la sorpresa y el éxito. Toda su vida está ahí: le robó a su tía un disco de Chuck Mangione, su primera influencia; el New Wave, la segunda; el sencillo, que la radio de los noventa no ponía y que ahora es pieza obligada en cada concierto; creaciones adelantadas a su tiempo que daban la bienvenida a la vida; el sueño cumplido de ser parte de una banda y llamarse La Gente Normal; ser el pionero del soundtrack nacional, con una canción donde el sexo, el pudor y las lágrimas le daban igual; dejar el miedo a no ser el primero en la lista de popularidad y ponerse más lite; aprender a volar de la mano de su pequeña hija.
Ya han pasado 20 años y la historia no tiene para cuándo detenerse. Por lo pronto, hay que festejar, con un gran reventón en el Auditorio Nacional el 17 de octubre, las primeras décadas de carrera de este músico, compositor, productor y uno de los artistas pop más importantes de nuestro país.
De dedos elásticos, que se acoplan mejor a los sintetizadores que a los pianos duros. Autodidacta, guiado por la intuición, Syntek reconoce que más allá de las técnicas, lo importante es transmitir lo que se tiene dentro. “El camino”, “Mis impulsos sobre ti”, “Una pequeña parte de ti”, “Más fuerte de lo pensaba” son parte del repertorio que comprueban su natural concepción de la música y que a lo largo de este tiempo ha dado paso a nuevas historias: “Tú necesitas”, “Te soñé”, “Duele el amor”, “Intocable” y otras más.
Después de su disco De noche en la ciudad (2004), Syntek en un ejercicio lúdico, venció sus temores; ganándose a la vez, a un público más amplio. Nuevas generaciones encuentran en él, cosas locas, letras sencillas pero directas; “canciones amables y llenas de luz” como en alguna ocasión lo externara. Lección de vuelo (2007) es el reflejo de este momento. Ya como un músico respetado, dispuesto a abrir puertas a los que vienen detrás de él. Como siempre, creando y recibiendo aportaciones divertidas, diferentes, para seguir haciendo de la música la parte esencial de su vida.