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Mötley Crüe: Shout at the Devil!

Por David del Aguila



Estoperoles, pantalones entallados de cuero, bandánas que cubren la mitad de los ojos, el vinilo sobre la piel; y claro, el exceso culposo del afamado hairspray “aquanet” haciendo más esponjadas esas largas cabelleras, tanto de hombres como de mujeres… Así es como la noche comenzó, con un toque glam cargado de rubor de colores metálicos, labial rojo sobre labios masculinos casi andróginos y miradas lascivas que atravesaban la multitud para llegar a hasta los labios de las chicas ansiosas esperando por Vince Neil, Nikki Sixx, Mick Mars y Tommy Lee… Y a pesar de que esta imagen es la que vive en la memoria de miles de personas, ninguno de los integrantes de Mötley Crüe hacen parecer que hace más de 26 años era cuando tocaban allá en el Whiskey y no han olvidado cada suspiro que provocan en las groupies y roadies, así como en los fans que a ritmo de una poderosa Harley han seguido su trayectoria durante todo este tiempo.

La noche ser perfilaba como única, apadrinada por Ágora y Cuca. La primera hizo lo propio y deleitó a una centena de “metal-heads” con su hard rock nacional, demostrando así que el metal no es algo propio del los anglosajones. No hicieron falta más de 45 minutos para que los asistentes quedaran prendados del ritmo poderoso de esta banda mexicana. Luego, Cuca apareció en escena para apadrinar la noche con una irreverencia y una idiosincrasia que sólo ellos saben transmitir, tomando lo más vulgar de la cultura nacional y enalteciendo ese jocoso humor que todos tenemos para transformarlo en himnos solemnes como “El son del dolor” y “El mamón de la pistola”… Así fue como José Fors, consciente del papel que escenificaba esta noche, se dirigió al público: “Sé que vienen a ver a Mötley Crüe”, con lo que la gente reaccionó con un estrepitoso grito de emoción que daba forma a lo que estaba por venir.

Fue justo a las 8:35 de la noche cuando la banda angelina pisó el escenario, cargándolo de electricidad y rock en ese momento culminante cuando la comunión entre banda y asistentes es única. El telón cayó y develó un escenario iluminado por más de 30 luces que parecían salidas de Sunset Strip, aquella avenida californiana en la que la banda adora cabalgar sus Harleys; así como un letrero enorme, que daba la espalda al público, en el que se leía “Los Angeles”, acompañado de pantallas donde diversas imágenes acompañaron a cada tema interpretado. Entonces, sucedió, un ritmo peligroso y contagioso hizo que cada asistente dejará salir un alarido incontenible al arrancar con “Kickstart My Heart”, canción que daba comienzo a una travesía que sólo asomaba la punta del gigantesco iceberg que esta banda ha logrado crear.

El glam se podía oler en el aire, las cabelleras podían verse “headbanggeando” por todo el lugar, así como puños en lo alto y minifaldas de piel que recordaban a todas aquellas groopies legendarias que son capaces de todo por convivir de cerca con la banda. Mötley Crüe, por su parte, no dejó de simpatizar con los asistentes hasta el grado de que Tommy Lee, baterista de la agrupación, se acercó tanto a los asistentes que recibió abrazos y palmadas de admiración, así como el detalle de compartir una botella de licor con algunos de los ahí presentes. The Crüe estaba en la casa presentando su más reciente producción Saints of Los Angeles y, a pesar de ser un gran disco, la banda complació a los asistentes con clásicos como “Looks that Hill”, “Primal Scream” y “Dr. Feelgood”, entre otros temas por los cuales miles de personas abarrotaron al Coloso de Cobre.

Ya entrada la noche fue cuando el estrepitoso camino del concierto se encontró con  un himno que enaltecía la pura esencia del “glam”. Fue así como “Girls, Girls, Girls!” coronó la noche en un momento pletórico de emociones, en el que parecía que la banda y los asistentes eran uno solo… Sin duda, era el cenit de la noche que anunciaba su fin, con clase, con estilo y de glamorosa manera… La banda dejó el escenario, mientras la gente satisfecha esperaba alguna reacción extra por parte de la banda, que, como fiel seguidora de su propio público, cerró de manera magna la velada con su ya clásica “Home Sweet Home”, la cual le arranco más que una sonrisa y lágrima a los asistentes. Todos se fueron con ese espíritu metalero y glam, del cual Mötley Crüe es sinónimo.







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  Comentarios (5)
RSS de los comentarios
 1 Escrito por lord of hate, el 07-12-2008 18:46
:)
 2 Escrito por cmpunk, el 16-11-2008 23:42
ojala que regresen para los que no podimos verlos 
:zzz
 3 Escrito por princeofheaven, el 13-11-2008 21:09
Yeah!!! q buen concierto, esperemos y vuelvan pronto.
 4 Escrito por anaop1, el 13-11-2008 15:45
Fue un muy buen concierto, ojalá vuelvan a traerlos pronto muchas gracias :)
 5 Escrito por Broo003, el 10-11-2008 14:00
8)