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Bianca Marroquín: La historia que comienza…
Por Rocío Estrada
Bianca Marroquín regresó a la ciudad de México para presentar sólo durantealgunos días un espectáculo al que llamó concierto. Para quienes tuvieron la oportunidad de asistir saben que se trató de una reunión íntima; la oportunidad de contar cómo ha sido esta aventura de hacer teatro musical, de triunfar y ser la primera mexicana en conseguir el éxito en Broadway. Una aventura que asegura, nunca imaginó y que aún no termina.
Acompañada de amigos, bailarines y músicos que han trabajado con ella en la Meca del Teatro, montó Sólo pido. Su historia musical inició sobre las teclas de su primer piano de juguete, un Fisher Price con el que componía sus primeras canciones y se imaginaba su vida rodeada de aplausos. Un viaje a través del recuerdo, donde dejó ver lo determinante que fue el apoyo de su madre Evelina, quien falleció el 26 de mayo del año pasado y a quien dedicó el show.
Con la franqueza y carisma que la caracterizan fue recibida con un gran aplauso por parte del público en el Teatro San Rafael. Lugar que eligió porque ahí permanece la esencia de uno de los grandes maestros de la comedia musical: Manolo Fábregas, también un conquistador de Broadway. “No importa adónde voy, sino de donde vengo”, fueron las primera palabras que brindó a un público entregado y, como bienvenida, cantó un par de canciones como homenaje a México.
Primeros sueños, alegrías, frustraciones, empeño por conseguir lo que deseaba fueron narrados en voz de esta actriz, quien dio muestra de su talento como bailarina, comediante y cantante. Cualidades que ha ido puliendo e incluso descubriendo a lo largo de su carrera. Los momentos emotivos no pudieron faltar como la historia de su amiga Paloma, quien murió siendo casi una niña; hecho que cuestionó duramente, pero terminó por aceptar al sentir a su amiga decirle “No pierdas la fe en mí”.
Un anuncio en el campus del Tecnológico de Monterrey, donde se encontraba estudiando, le cambiaría la vida para siempre. Se harían audiciones para La Bella y la Bestia, que por primera vez se montaría en la ciudad de México. Su primer logro: formar parte del ensamble. Fue la mujer más feliz, no obtuvo el protagónico, pero sí el papel de cucharita. Cuenta que en la primera función, su madre no paraba de llorar, y no por la emoción, sino por saber que había perdida a Bianca. La comedia musical se la llevaba. “Decía que ya había crecido y que mis alas las echaba a volar, tenía razón”.
Lo siguiente fue Rent y El fantasma de la opera. De estas dos puestas, lo más complejo fue entender el trabajo que significaba ser switch, la actriz que se sabía todos los papeles, la que sustituía a quien por causas de fuerza mayor no pudiera presentarse el día de la función, la que pedía que pasara algo el día de la función para tener sus “cinco minutos en el escenario”. Al final, la salvadora de obras de teatro.
El año 2001 traería la gran fortuna. Nuevamente su madre fue la portadora de ideas. Se abrían audiciones para participar en “Chicago”. Sólo que requerían mujeres entre 35 y 45 años que fueran famosas. “Yo tenía 25, no había hecho telenovelas, así que no era famosa”. Contrario a cualquier pronóstico, obtuvo el papel que le abrió las puertas de Broadway: Roxie Hart. Después de seis meses de interpretar a este personaje, recibe una noticia de Morris Gilbert, quien le dijo: “Estuve platicando con la producción en Broadway y te están invitando a que hagas una corta temporada”. Así sin más, le dio el guión en inglés y tres semanas para aprenderlo.
El 2 de junio de 2002 fue su primera función en Nueva York. Bianca admite que no recuerda muy bien lo que sucedió en las siguientes presentaciones. Estaba en shock, “nada más preocupada en hacer una función lo
más prefecto que yo pudiera”. Poco a poco, esa sensación fue desapareciendo, para darle lugar al aprendizaje; a encontrar su estilo. La aceptación del público y de la crítica fue un gran aliciente.
Verla bailar es emocionante. El domino del escenario le es tan natural que contagia. La diversión es un estado permanente en este espectáculo. Aún queda mucho por hacer. Está dispuesta a darlo todo por seguir haciendo crecer su nombre y su prestigio. Un trabajo al que se ha enfocado a “dejar una huella, abrir un camino. Simplemente abrir mejores papeles para mujeres latinas”. Interminables aplausos la despidieron. Nuevos lugares la esperan.
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