La idea de hacer un concierto desenchufado que parió el canal MTV a mediados de los noventa (donde el artista trabajaba en la creación de algo especial, para una sola ocasión) con Julieta Venegas tomó un nuevo camino. No quedarse en un concierto único e irrepetible. La Venegas tomó a sus músicos, sus nuevos arreglos, a su cuartero de vientos, tuba, violines y acordeón, y se los llevó de gira. Esa experiencia acústica, vale la pena llevarla por el mundo, para cumplir el deseo de muchos, de estar ahí; de también vivir y escuchar la música de esa tocada especial.
Si bien, no todos los artistas invitados son los mismos, esta cantante ha encontrado la forma de reinventar cada una de las presentaciones del tour El Presente. La energía y la experiencia podrán ser diferentes, pero igual de fuertes. Por fin, los capitalinos tuvieron la oportunidad, la noche del 18 de septiembre, de recibir a esta cantante en el Auditorio Nacional.
Todo comenzó con la participación de Ceci Bastida, amiga y compañera de musical de la Venegas. Primera sorpresa de la noche, ya que se encargó de abrir el concierto, con la presentación de su material como solista Front BC. Canciones como “No te digan que no”, “Ya me voy” y “Empieza a amanecer” fueron parte de su propuesta, lejos en sonido de aquella Tijuana No, con la que inició su carrera. Con mezcla de rock en algunas rolas, reggae en otras, más otra infinidad de ritmos, agradeció a quienes llegaron a temprano y habló sobre la emoción de compartir el escenario con Julieta, con la que ha tocado durante los últimos 7 años, “una de las mejores cosas que me han pasado”, agregó.
El tiempo de espera para el momento estelar voló. Unos cuantos acordes de piano, muy suaves mientras los músicos tomaban su lugar. La música subió y a la cadencia de “Limón y sal”, Julieta Venegas, en blusón lila y mallas bicolores, se apoderó del escenario. Siguió con “Algún día”, sin Gustavo Santaolalla, pero con la misma energía. “Buenas noches, qué emoción. Estamos bastante nerviosos”, fueron las primera palabras que dirigió a su público. Con guitarra en mano interpretó “Algo está cambiando”.
Multifacética como siempre, pasaba del piano, a la guitarra y al acordeón. “Sería feliz” e “Ilusión” y “Mírame bien” fueron canciones que despertaron la melancolía, porque como ella dijo, “no hay que dejar que las ilusiones se vayan”.
Sin embargo el tiempo de la fiesta llegó con la presentación de su primera invitada. Natalia Lafourcade, quien encendió al público, y este a su vez, la recibió con ovaciones y muestras de cariño. También en blusón rojo y botitas del mismo color interpretaron “Amores perros (Me van a matar),” canción que no fue incluida en el unplugged, pero que es la "favorita de muchos”.
El mundo femenino de Julieta Venegas, la manera en que lo percibe, de esa forma “tribal”, como lo explicó, lo plasmó en “Mira la vida”, “Eres para mí” y “Esta vez”. Bajo el mismo esquema acústico e invitados, la siguiente sorpresa fue la compañía de Joselo y Meme de Café Tacvba. Un instante que desbordó emoción en el Auditorio. Canción dedicada al “Señor Responsable, Francisco Franco” dijo la cantante; tocaron “Mi principio”, de la película Quemar las naves.
Juan Son fue el siguiente en acompañarla. Admiradora de este músico, la Venegas aprovechó para animar al público a sumergirse en su mundo. Vestido como una rebanada de pizza de pepperoni y aceitunas, o algo así, apareció un poco despistado y tímido, porque no le habían avisado que le tocaba. Con cariño, la gente esperó que se conectara, porque sabían que vendría “De mis pasos”, una de las mejores interpretaciones del acústico.
La participación “percutiva” de los asistentes fue requerida por la originaria de Tijuana para darle tono a “El primer día”. Calentamiento para “El presente”, rola que piso de pie a los fanáticos, y continúo hasta “Sin documentos”; clásica de Los Rodríguez. “Me voy” anunciaba la despedida, pero como eso no podía ser, regresó con “Lo que pidas”. Había que complacer al respetable. El final, “Andar conmigo” era la obligada de la noche y con esto cerrar. Sin deudas o pendientes, la mayoría vio cumplido su sueño y ser testigos de uno de los mejores acústicos que se han
realizado en la música y en el Auditorio Nacional.