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Galería Monocordio

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La cofradía de Monocordio

Por Carlos Ramón Morales


Bandas de diseño, bandas de culto oscuro, bandas de noches legendarias, bandas virtuosas, bandas insólitas, bandas extenuantes… pero hacía mucho que una banda no despertaba esa complicidad melancólica, esa vitalidad que se abraza, ese coreo emotivo de las rolas, que está provocando Monocordio.

Poco más de quinientas personas asistieron al Lunario del Auditorio Nacional para el concierto, que presenta su más reciente disco, La verdad es una mentira en los ojos de quien la mira. A las 9 de la noche apareció Fernando Rivera Calderón, acompañado de la banda: Laura Vázquez en teclados y voz, el Sr. González en percusiones, Adrián López en guitarra, Martín Durán al bajo, Santiago Ortiz en la batería y María Emilia Martínez con la flauta transversal.

Menos gandalla que cuando hace el Palomazo Informativo, Fernando Rivera Calderón se suaviza y adquiere un tono lúdico cuando está al frente de Monocordio. Abre el concierto con “Función”, le siguen las canciones “Puede ser”, “Todo o nada” y “Naturaleza”. El momento emotivo se da al dedicar a Eréndira Labastida la canción “Vuelo nocturno”. Poco a poco, el público empieza a corear temas como “El primer rayo del sol”, “La verdad es una mentira en los ojos de quien la mira” y “La hora del tiempo”.

Hay algo de setentero, de comuna y peña, en el vínculo que crea Monocordio con sus seguidores. Eso se sabe cuando Rivera entona “Siempre te busqué” y el público lo acompaña rabioso. La energía se sublima cuando Fernando fusiona la rola con la “Piedra de sol”, el poema de Octavio Paz, en particular con el fragmento “Amar es combatir si dos se besan / el mundo cambia, encarnan los deseos / el pensamiento encarna, brotan alas” (que por cierto, la frase de ninguna manera es de Maná) (que por cierto, el momento divertido del concierto lo dio el muppet del Sr. González cantando “maná maná pa pi piripi”).

Hubo palomazos del bajista Jorge Fratta para “El fin del mundo” y de Alejandro Otaola (guitarra eléctrica) para “Una canción que te suena a otra canción”. La amalgama monocorde de bosanova, rock y pop, duró poco más de 2 horas. La salida del Lunario fue con ese tono que logran las bandas cómplices: festivo, meditabundo. Como si en el presente ya se fuera construyendo la nostalgia.






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  Comentarios (1)
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 1 saludos
Escrito por cafesonicos, el 26-09-2008 10:52
:cry yo no me entere porque je :cry