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Canten fuerte,canten con orgullo Por David del Aguila Kiss the dropkicks, they are irish! La noche del miércoles 23 de julio fue una noche que por más de dos horas se tornó tan verde como un campo de tréboles. El estruendo del tambor celta, las cítaras de guerra y el aliento de un público emocionado que pasaba a través de una gaita emulaban el día de San Patricio, cuando la sangre irlandesa y el corazón anglosajón se mezclan. En esta ocasión lo hicieron sólo para acompañar a los asistentes del Vive Cuervo Salón por este magnifico viaje que los Dropkick Murphys (después de más de 13 años de existencia) nos entregaron por primera vez en tierra azteca. Olvidando etiquetas, colores, gustos, estratos o modas, la banda logró que casi medio millar de personas se congregaran con un solo motivo: cantar fuerte, con el pecho lleno de orgullo, brincar y filtrar el alma a través de esas gargantas que se fundían en una sola voz, sin importar que el recinto no estuviera lleno al 100% y saber que esa noche era una festividad que sólo los leprachauns saben disfrutar. La noche se perfilaba como una cabalgata que inclusive entregó la emoción suficiente para que una paraja se declarara amor eterno en el escenario junto a la banda, haciendo notar que la comunión entre el público y los Dropkick Murphys fue tan grande y sublime que nunca pareció que existiese alguna clase de escenario que separara a uno de otro. Finalmente el folklore del punk celta de esta banda oriunda de Boston llegaba a su cenit para que los instrumentos poco comunes se volvieran tan cotidianos que algunos deseábamos tocarlos. La banda reflejaba su corazón en la esencia de cada canción y la gente le daba ese único toque final para que aquellos parecieran poemas de guerra y de fiesta; celebrando a los caídos y llorando el amor inmortal que circunda nuestros corazones.Toda esa noche fue un viaje en el que se vieron “quilts”, puños en lo alto, botas, tirantes y estoperoles junto a un instinto de fiesta que envolvió a todos dentro de una olla en la que el oro éramos los asistentes y la música que los Dropkick Murphys nos entregaron.
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