Cantante, defensora de los derechos de la mujer y voz de toda una generación de Malí, Oumou Sangare llega a México para representar a África en los Latidos del mundo de El Plaza Condesa.


Cantante, defensora de los derechos de la mujer y voz de toda una generación de Malí, Oumou Sangare llega a México para representar a África en los Latidos del mundo de El Plaza Condesa.
Oumou Sangare ha alcanzado un lugar entre los «grandes» de la música africana. Cantante, defensora de los derechos de la mujer y voz de su generación, Oumou es más que una intérprete, es una mujer que expresa con valentía y convicción sus ideas en una sociedad en la que no es fácil dada su condición de mujer. La región de Wassoulou ha producido una extraordinaria cantidad de grandes cantantes mujeres desde la época en que Mali obtuvo su independencia a comienzos de los años sesenta. Oumou hace referencia habitualmente a aquellas figuras pioneras como Coumba Sidibe, Sali Sidibe y Flan Saran, que, unidas a muchas otras, forjaron el distintivo estilo musical de sus ritmos, basados en danzas locales como el didai, el sigui, y sobre todo, el sogonikun, una danza tradicional de máscaras interpretada principalmente por niñas durante el tiempo de las cosechas.
Mientras el increíble éxito de Moussoulou consolidó a Oumou en la escena musical del África Occidental, fue después de unas presentaciones fortuitas, en 1991, con Alí Farka Toure, que el sello británico World Circuit adquirió los derechos para la distribución del álbum y comenzó a promover la carrera internacional de Oumou.
Moussoulou tuvo una gran acogida a nivel mundial y Oumou, con sus composiciones y una inspiración incansable, comenzó a trabajar en las canciones para su segundo álbum, Ko Sira, que significa «El matrimonio de hoy». Grabado en Berlín y lanzado por World Circuit en 1993, incluía «Sua Magri», un tributo rítmico a la memoria de Amadou Ba, quien falleció en un accidente automovilístico. «La muerte golpeó a Amadou Ba Guindo; la muerte no distingue criatura, nada la detiene, ni siquiera la fama», canta Oumou. Con las excelentes críticas y ventas de su segundo álbum, Oumou consolidó su fama. De regreso a casa, los políticos buscaban asociar su imagen a la percepción que tenía Oumou de la moral contemporánea, sin embargo ella siempre conservó desafiante su postura de no-alineación.
Recibió numerosos reconocimientos en Malí y Ko Sira fue elegido en Europa como el álbum del Año de World Music en 1993. A pesar de la llegada de su primer hijo, ella retomó su camino cumpliendo compromisos en África y Europa. En 1994 viajó por segunda vez a los Estados Unidos como parte del elenco del África Fête, actuando ante una multitudinaria y hechizada audiencia en el Central Park de Nueva York. Para su tercer álbum, titulado Worotan («diez nueces de Kola»: el precio tradicional por una novia en Malí) lanzado en 1996, Oumou trabajó con Pee Wee Ellis, trompetista de James Brown e incondicional de Honny Horns. Ellis hizo una entusiasta y respetuosa aportación al sonido de Sangare. Nitin Sawhney, el talentoso guitarrista británico-asiático, también hizo una importante contribución al álbum, principalmente al final de la canción «Djouolon», una de las composiciones más rítmicas de Oumou.
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